Videla, ese “señor”


Autor: Jose Carlos Gallardo

Muchos que no estén al tanto de la actualidad argentina se pueden haber preguntado, en algún momento reciente: “pero este “señor” (por llamarlo de alguna manera) no estaba ya muerto?”

Pues no, vivito y coleando. Sumando condenas… Como la que le espera por la causa que se sigue actualmente por el robo sistemático de bebés durante la dictadura.

Jorge Rafael Videla, represor, dictador, presidente de la Junta Militar argentina entre 1976 y 1978, hablaba hace una semana, desde las páginas de “Cambio 16”. La entrevista se realizó el pasado 18 de enero tal y como lo ha contado posteriormente el autor, el periodista español Ricardo Angoso, “después de largos meses de gestiones”.

Angoso confiesa que pudo acceder a su habitación-prisión de Campo de Mayo -“pobremente amueblada, con condiciones medio-bajas”, ha dicho- gracias a una “fuente militar” que le habría facilitado el acceso. Que el encuentro duró 3 horas y que estuvieron presentes la esposa y los hijos de ese “señor”. Dice también que, tras los sucesivos borradores, se quedó sin publicar más de la mitad de la entrevista y, por eso, lo que me sorprende de la labor del compañero, dado el tiempo del que dispuso, es que “los Derechos Humanos se trataron de una forma genérica, no entramos en casos concretos”…

El periodista subraya una frase que no sale en la entrevista y que pone en boca de él: “Si alguien cometió excesos, más allá de la edad, debe ser juzgado”. Cualquiera podría preguntarse: “Habrá entrado en razón, asumido los hechos?”. Después de leer atentamente la entrevista, uno llega a la conclusión de que NO, claro, tratándose de quién se trata.

Porque, puestos a subrayar, yo subrayaría que Videla se considera un “preso político” como tantos que “estamos pagando un servicio a la patria”. Y destaco su interès en reiterar, una y otra vez, que había que “poner orden”… A uno se le siguen poniendo los pelos de punta.

…porque es extremadamente fácil detectar que sigue sintiéndose orgulloso de haber sido uno de los principales protagonistas de la película de terror que le tocó vivir a Argentina entre los años 76 y 83.

Si algo hay que reconocerle es que tiene memoria (interesada, claro)… pues relata la historia al detalle (siempre según su punto de vista) desde principios de los 70. Habla del triunfo electoral de Hèctor Càmpora en mayo del 73 y de que “una de las primeras medidas que toma, sino la primera, es el decreto de indulto por el que se pone en libertad a todos los terroristas detenidos y condenados (…), presos que provienen de los sectores jóvenes y radicales del peronismo”. Cuando salen a la calle, segùn Videla, “comienza el caos y el terror se adueña, de nuevo, de las calles de Argentina” (…) Estos jóvenes no actuaban de acuerdo con los principios que tenía Perón, que pasaban más por un reencuentro (…) y ese desacuerdo se confirma cuando regresa Perón a Argentina y no puede aterrizar donde estaba previsto (…) los propios peronistas se habían enfrentado entre ellos por el liderazgo del movimiento”.

Es cierto que, en aquel momento, hay un claro enfrentamiento entre la derecha y la izquierda del Peronismo y que es, en ese contexto, en el que regresa Peròn a Argentina de su exilio en Madrid. Càmpora renuncia -parece que era lo pactado-, hay elecciones y el ex presidente sale elegido por mayorìa, con su esposa como vicepresidenta, Marìa Estela Martìnez de Peròn, que sucede a su marido cuando èl fallece.

El ex Jefe de la Junta Militar dice que ella “no estaba preparada para ser presidente. (…) Se necesitaba carácter, conocimiento, capacidad para tomar decisiones y prestigio, rasgos de los que carecía totalmente esta señora que, desde el punto de vista ideológico, se situaba en la extrema derecha del peronismo y el marxismo le provoca un rechazo total”.

Y, ahì, Videla, en la entrevista, comienza a insistir en que a la Jefa del Gobierno argentino “le faltaban fuerzas y conocimientos para llevar a cabo el combate, la lucha, y poner orden”. “Poner orden”… para detener a los montoneros: “Estaba la crueldad que les distinguía, no eran ángeles sino terroristas. Incluso la revista Time, en un artículo de la época, establecía que si comparábamos a terroristas argentinos, alemanes e italianos, en términos de crueldad, los europeos eran infinitamente más humanos que los de nuestro país”.

Relata que -allà, por octubre del 75-, ya nombrado Comandante en Jefe del Ejèrcito, “somos invitados los comandantes de los tres ejércitos a una reunión presidida por Italo Luder, que ejercía como presidente por enfermedad de María Estela, en las que se nos pide nuestra opinión y qué hacer frente a la desmesura que había tomado el curso del país frente a estas acciones terroristas. (…) Italo Luder llegó a firmar los decretos para que las Fuerzas Armadas del país pudieran actuar efectivamente en la lucha contra los “subversivos”. (…) Se había logrado un acuerdo entre el poder político y los militares para luchar conjuntamente contra el terrorismo”. Y cuenta que èl mismo expuso cuatro cursos de acción “que no viene al caso detallar ahora” y que Luder se decidiò por el ùltimo, “el más riesgoso, en cuanto que confería más libertad de acción, pero que garantizaba en no más de un año y medio que el terrorismo sería derrotado”. Y apunta “el aniquilamiento definitivo”. Absolutamente terrorìfico lo que uno lee y, aquì, os reproduzco:

“Luder, prácticamente, nos había dado una licencia para matar” y, “a partir de ese momento, de hecho y de derecho, el país entra en una guerra, pues no salimos como Fuerzas Armadas a cazar pajaritos, sino a combatir al terrorismo y a los subversivos. Estamos preparados, como militares, para matar o morir, estábamos en una guerra ante un enemigo implacable, aunque no mediara una agresión formal, estábamos en una lucha”.


…El pronunciamiento militar se produce el 24 de marzo de 1976. Y còmo llegan a ese punto los militares? Segùn el “señor” de la portada, por la probada ineficacia de la presidenta viuda de Peròn: “se había llegado a un claro vacío de poder, una auténtica parálisis institucional, estábamos en un claro riesgo de entrar en una anarquía inmediata. (…) Los radicales apoyaron el golpe, estaban con nosotros, como casi todos el país. Luego algunos dirigentes radicales, como Alfonsín, lo han negado”. Es màs, habla de “clamor ciudadano, con sus dirigentes a la cabeza, pidiendo la intervención de las Fuerzas Armadas”.

“En Argentina”, -continùa- “de una forma natural siempre se ha creído que las soluciones políticas cuando los gobiernos fracasaban se arreglaban con golpes de Estado. Y esta ocasión, además, se veía la intervención de una forma justificada ante los extremos a los que habíamos llegado. (…) Y vivíamos en una situación de excepción que implicaba medidas excepcionales, valga la redundancia”. Asegura que, ya en el 78, “la situación ha mejorado notablemente en términos de seguridad pública. (…) Eramos uno de los países más seguros del mundo”. Aparte, que -en lo econòmico- “también se había mejorado, aunque teníamos riesgos inflacionarios que no voy a ocultar ni minimizar”. E insiste: “Había una gran paz” y “la clase política no daba muestras ni ansiedad de que el perìodo se agotase y se iniciase una nueva etapa política”.

De los empresarios, asegura que “también colaboraron y cooperaron con nosotros” y, en cuanto a la Iglesia, sostiene que “cumplió con su deber, fue prudente. (…) En más de una oportunidad se hicieron públicos documentos episcopales en donde se condenaban algunos excesos”, pero “no rompió relaciones”. Concluye este apartado afirmando que su relación con la Iglesia fue “excelente, mantuvimos una relación muy cordial, sincera y abierta. (…) La Iglesia argentina en general, y por suerte, no se dejó llevar por esa tendencia izquierdista y tercermundista, politizada claramente a favor de un bando, de otras iglesias del continente, que sí cayeron en ese juego”.

Uno de los capìtulos siempre altamente controvertidos es en el que Videla, a pregunta del periodista, vuelve a incidir en el del nùmero de vìctimas de aquel perìodo. Una respuesta sangrante… sobre todo para aquellos que la hayan vuelto a leer habiendo sido perseguidos, torturados… para aquellos familiares que siguen luchando por sus desaparecidos…

Èl dice que este asunto -el de las cifras- “tiene mucho que ver con las compensaciones o el resarcimiento económico que se le dio a las víctimas, o a los supuestos desaparecidos, y en este caso sólo se presentaron 7.000 personas para reclamar lo que les correspondía. Y esa indemnización era de 240.00 dólares por cada caso probado, una cifra nada despreciable, desde luego. Esa es la cifra real porque estamos hablando de la época del presidente Menem y la gente no tenía miedo ya de presentarse abiertamente para hacer sus reclamos. Los militares habíamos desaparecido ya de la escena política. Esa es la realidad, 7.000, frente a los 30.000 que reclaman las Madres de Mayo. ¿Cómo es posible que 23.000 personas renunciaran a esa ayuda?”.

Defiende que en Argentina hubo una guerra y que, por tanto, “en el combate, abierto o cerrado, se producen víctimas”. Y, ahì, es donde arremete contra los Kirchner y el gobierno de los ùltimos años. Segùn el insigne “señor”, el actual ejecutivo “se niega a reconocer sistemáticamente que existieron víctimas del otro lado. (…) Nos ha considerado sólo a nosotros como la parte beligerante, como el Demonio que tiene que ser condenado y encarcelado. El otro Demonio, los terroristas o los guerrilleros, no existen, eran simplemente “jóvenes idealistas”.me lo imagino, sin pestañear- que se han creado “desaparecidos que nunca existieron. El matrimonio Kirchner vuelve a retrotraer todo este asunto a la década de los setenta, y vienen a cobrarse lo que no pudieron cobrarse en esa década y lo hacen con un espíritu de absoluta revancha (…). Estos señores eran burócratas que repartían panfletos y no mataron ni una mosca entonces. Y eso les da vergüenza, claro, y quisieron exagerar la nota de la persecución para sacar patente de corso, de malos de una película en la que no estaban”.

Utiliza la palabra “Demonio”… lo que me hace recordar a Sàbato y a su “teorìa de los dos demonios”… tan rechazada en su dìa, al llegar la democracia, como ahora… Recuerdo su entierro, el año pasado, en el que no hubo ninguna representaciòn oficial…

En su entrevista, Videla afirma que la Argentina de hoy, es una “Repùblica desaparecida”: “Hoy las instituciones están muertas, paralizadas, mucho peor que en la época de María Estela Martínez de Perón”.

Hombre, no… No utilice excusas para tratar de legitimar lo que hizo, “señor”…

Como vèis, una entrevista sin desperdicio… y que, todavìa, una semana despuès, sigue siendo tema de conversaciòn en los medios argentinos.

Me quedo con las palabras, por un lado, de Estela de Carlotto, la titular de las “Abuelas de la Plaza de Mayo”, que decìa hace unos dìas que “es horrible que eso se tenga que leer” de parte de un “delincuente y genocida” y, por otro, de uno de los ministros del gobierno de Cristina Fernàndez, el de Trabajo, Carlos Tomada, que ha dicho que “lo que debería hacer este señor, que se adueñó del paìs a la fuerza, es pedirle perdón a la historia y a las generaciones de argentinos” que tuvieron que sufrir su època.

Si su salud se lo permite, al menos, seguiremos vièndole sentado en el banquillo de los acusados. Nunca es tarde, “señor”!

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